Tierra Adentro

Espacio personal, cuaderno digital, letras sin fin...



Eran las nueve de la mañana del lunes 23 de febrero de 2010.  Todo transcurría dentro de la rutina pesada del día, correr en el tráfico para llegar a la primera reunión de la mañana.  Doña Mari Fiorini,  me dio una taza de café.  Termine de hablar con mis compañeros del departamento de comunicación PNR, estaba listo para continuar el día.

De pronto antes de subir al carro, recibí una llamada.  Una voz desconocida en el otro lado del  teléfono.  Conteste como siempre tratando de descifrar el timbre para ver si conocía a la persona.  Del otro lado del auricular una voz anunciaba - Le llamamos  de la clínica del Dr. Guillermo Falla, el jueves 25 de febrero, tiene que estar a las 8 de la mañana lo vamos  operar de su cornea.-  Pensando en tanto que tenía que hacer, le dije no lo podemos dejar para otro día. No, me dijo con una voz parca.  Yo algo desconsolado, pensé en todo el trabajo que tenía pendiente.

Por tantas cosas por hacer, el resto del día pasó como  todos.  Saliendo de la U. como a las 8:15 pm. No me dio tiempo de pensar, que no era una simple operación, sino un trasplante de cornea, es decir que me iban a poner en el cuerpo una parte o tejido de una persona muerta.

Al día siguiente, la pase con la presión del día.  Me fui al Centro Social Humano a ver el material, cuando estaba en la Isla viendo el roshes para armar el spot. Me dio la curiosidad de abrir youtube, y escribir en la barra de búsqueda “trasplante de cornea”.  No lo hice. Inmediatamente pensé, mejor no lo veo, porque si es feo, ya no me voy a operar.

El 25 de febrero me levante para ir a la operación, me levante tranquilo.  Cuando me estaba bañando para ir al hospital del Dr. Falla, entonces literalmente me entro pánico  - Híjole, peor si te quedas ciego -, me decía como siempre mi alter ego.

Decidí, tragarme la saliva del miedo y salir para la zona 9, como siempre en estas cosas de dolor no quise que nadie me acompañara, hubieron muchos ofrecimientos.  Mejor voy con un desconocido que no se de cuenta que llevo pánico.

Llame a Byron Deustchamann mi amigo de siempre, también oftalmólogo un retinologo excelente, y le dije   
– Príncipe me puedo tomar mi ansiolítico -.  Del otro lado oí - Tómeselo más rico ni va sentir dolor -.  Bueno a lo dicho pecho y me lo trague.

En el lobby de la clínica y hospital del Dr. Falla habían otras cuatro personas a las que les iban hacer el mismo procedimiento.  Entraban y salían de una puerta del fondo, donde se encuentra el quirófano y uno a uno íbamos entrando.  Recuerdo que me sentaron en una silla, de esas donde lo examinan a uno de la vista, me canalizaron y me pusieron un anestésico, y luego se acerco la anestesióloga y me pregunto que ojo me iban a operar, yo señale con mi dedo derecho, ojo izquierdo puso un masking tape. Pensé ahorita me voy a dormir.
El resto esta por demás describirlo.  Lo cierto es que yo pensé que había visto todo y que estuve consciente todo el tiempo.  No me explicaba como me había herido la esclera del ojo (la parte blanca) tenía un hematoma no sé si así se dice.  Lo cierto es que se miraba feo. Como si Tyson y Alí juntos me hubieran pegado un severendo morongazo.

Pasaron los días sin verme el ojo y en una de tantas decidí ver que me habían hecho y porque tenía 16 puntos.  Jamás en vida había tenido tantos puntos en una parte de mi cuerpo, a pesar de mis 48 años nunca había pasado ni una noche en el hospital, ni en la operación previa de mis dos ojos para mejorar mi visión.  Que era el top de mis enfermedades.
-Bueno-  pensé con un poco de mejor ánimo, ahora si voy a ver lo que me hicieron. Me asombre de no verme tan mal como mi insconciente me pintaba.

Miren este video.  Claro que no es el de mi ojo.  Creo que a pesar que tengo productora, sería mucho masoquismo grabar el dolor, va un poco contra mi natura de vivir feliz,  pero si es el mismo procedimiento.  El ojo de un muerto, en las manos del Dr. se marca el botón corneal con lo más parecido a un cilindro.  Luego un bisturí y unas manos magistrales.  Luego en el mismo procedimiento en el receptor, una especie de clip cocido al ojo (me explica esa fea parte roja en mi esclera) y luego nuevamente el cilindro, el bisturí y la pequeña cocida, en una superficie tan pequeña. Esto como una muestra para que vean que los médicos de Guatemala en general, no tienen nada que envidiarle nada al mejor médico del mundo.


La próxima cita pregunte al Dr. Guillermo Falla, porque era tan importante el tema de banco de ojos.  Me explicó que aproximadamente hay cuatro mil personas que necesitan esta operación y que hacen cola, para conseguir una cornea.   Es decir 2,000 muertos donando sus dos corneas y en Guatemala, solo por violencia mueren mas de seis  mil personas anualmente.  Es decir que sólo por esta causa de muerte habrían como 12,000 corneas disponibles.

En fin, el Congreso de la República,  lleva como 25 años que no aprueba la ley, para crear  un Banco de Ojos, en este tiempo de existir, cuánta gente hubiera mejorado su calidad de vida.  No les interesa el tema de la Gente Pequeña de Guatemala, ni la ley de Exterminio, los políticos en el congreso tienen otras penas de obras y millones de quetzales, el bien común no importa.

En otras de mis citas, visite el Hospital de Ojos del Dr. Falla en el edificio Rubicon, donde maquinas casi sacadas de alguna película de ciencia ficción hacen cosas que muy poca gente sabe que se hacen Guatemala, con médicos de primera y tecnología de punta.

Le pueden quitar a uno los lentes, componer los parpados, cambiar cornea en fin.  Cosas que hace diez años sólo eran posibles viajando en el extranjero.  Ahora no hay razón para ir a Boston o Houston, la gente viene a Guatemala a curarse, no sólo de los ojos si no de un sinfín de enfermedades.


Sólo puedo decirle: Gracias al Dr. Guillermo Falla y a la Dra. Gladys Charuco déjenme recomendarle a mis amigos, estudiantes y lectores que vayan a su hospital. Porque usted con su humanidad me cambiado la vida, cuando yo no tenía esperanza, cuando ya casi me había conformado andar con un parche en mi ojo izquierdo, o bien a lo sumo conformarme que el mundo era una sombra sin forma.  Ahora veo mejor.

Después una opinión en contra y dos a favor que mi cornea era muy débil,  luego de un examen en realidad exhaustivo y una prueba en kerotomer digital, llego a la conclusión que había un pedacito de tejido  de donde agarrar el hilo y esa seguridad y confianza fue suficiente para que ocho meses después haya mejorado,  este miércoles 27 de octubre tuve que regresar al quirófano para que me pusieran otros puntos y corregir la curvatura de mi cornea y seguir mejorando en el infinito de cosas que ya veo, que antes simplemente era una quimera, pero que ahora son una realidad.

Gracias al Dr. Falla y a la Dra. Charuco.  No sólo por mí, si no por todos a los que han operado, pasando encima de cualquier cosa y cuidando la evolución de nuestro mal hasta la perfección.  Eso dirían los comunicadores que hicieron la publicidad de Master Card, NO TIENE PRECIO.  Es humanidad y no tiene nada que ver con lo que uno paga, eso es secundario, la humanidad y el cariño con el que cuidan la evolución de su trabajo, que para nosotros es la vida misma.  Mi trabajo es con ojos, los de los cirujanos es con manos, en fin todos tenemos una parte de nuestro cuerpo más vital que otra porque con esa nos ganamos la vida, que nos da un lugar en la sociedad.

En Guatemala, hay doctores y hospitales que nos cambian la vida, no tenemos que ir al extranjero, es mejor pasar el post operatorio, con la gente que nos quiere y abrigados por el calor de nuestra casa, que un frío lugar sin el cariño de familiares y amigos, que con su apoyo nos dan el ánimo de siempre, para salir adelante.  Ustedes se pueden ir, yo me quedo.

Para los que tienen una enfermedad en sus ojos estos datos no los pierdan

Hospital
Microcirugía Ocular Láser
6ª. Ave. “A” 10 – 36 Zona 9
Edificio Rubicon 2do. Nivel, Guatemala
Tels. 2362-7035, 2362-2759
e-mail drgfalla@molaser.com

7 comentarios:

Que buena estuvo la narración, como de novela -excelente imágenes- en sus letras- y hasta publicidad le puso -muy creativo. Lic, usted como siempre en la jugada.

Saludos y buen día de muertos!

Gracias Alejso, vos sabes lo que significa para mi la vista. ¿Qué es un comunicador sin vista?. No sé pero pienso en mis alumnos no videntes de locución a los que les niegan trabajo o entrar sus perros amaestrados. No sé pero en comunicador sin vista, quizás es voz pero para mí que me gusta la foto y el video, un comunicador es vista. Gracias por leer Tierra Adentro.

Excelente narrativa Sergio. En lo personal he tenido muy mala leche con los médicos me ha costado encotrar buenos pero porque creen saberlo todo y no, no saben nada o casi nada de la acondroplasia y no pueden asociar muchos de mis males con ella y los tratamientos son infructuosos. A esto agreguesmole que no soy disciplinada y me he desmandado y la vida se ha encargado de recordarmelo. Me alegra que todo haya salido realmente bien. Al César lo que es del César y si el doctor Falla hizo su parte y tu también. Rosa Aldana

Chochi, mamaita, gracias por estar pendiente de mí la distancia, nosotros lo estamos de vos y un día en Guatemala si seguimos luchando tendremos el centro de especialidades para gente con acondroplasia, porque la Gente Pequeña de Guatemala, merece una mejor calidad de vida.

Sergio, el lindo haber encontrado esta pagina, me gusta como escribes, y simpre he admirado esa cualidad en ti, tambien ese don de "cae bien", que Dios te bendiga y te regale muchas bendiciones, a ti y a yoli

Ana Ely

Gracias Ana Ely por escribir y estar en contacto, el lado positivo de Internet es que nos acerca y nos hace reencontrarnos. Saludos.

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Director ECC USAC

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