Tierra Adentro

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Debido a la problemática por la que hoy atraviesa la Universidad de San Carlos de Guatemala, después de estos 42 días de la toma del campus central, como medidas de hecho debido a la clara violación de los derechos estudiantiles, que por ley correspondían a ellos y a nadie más (Art. 35, ley orgánica, “los vocales catedráticos serán electos por los catedráticos de cada facultad e igual número de estudiantes por mayoría absoluta”), lo cual evidencia el atentado contra la autonomía universitaria (Art. 82, Constitución Política de la República de Guatemala), donde dice que la USAC será dirigida por los profesionales, docentes y estudiantes.

Pareciera ser que, como una escuela y no una facultad, esta problemática no nos afecta de ninguna manera y, por tanto, pensamos que no somos parte de esta situación.

En las líneas siguientes trataré de explicar el porqué, sí nos afectará la pérdida de los derechos a la elección de los vocales 1 y 2 de juntas directivas facultativas.

Como bien sabemos, la Escuela de Ciencias de la Comunicación ha atravesado por una serie de cambios, los que en su momento le otorgarán las cualidades para convertirse por ley en una facultad; al momento en que esta escuela por fin se convierta en facultad, de inmediato no podríamos participar en la elección de junta directiva; y por lo tanto de los vocales 1 y 2. En tal junta directiva el vocal 1 desempeña el papel de vicedecano. (Para ejemplificar la problemática: es como si se pudiera votar por presidente de la república, pero no por su sucesor en caso de emergencia, o sea por vicepresidente).

Ahora bien, sé que sólo estoy especulando porque la ECC sólo es una escuela, y es aquí donde entra el interés de muchos de nosotros porque se dé una reforma universitaria, donde a cada unidad académica se le dé la importancia que merece, elevando a nivel de facultad, las que así lo ameriten.

Todo lo anterior, no sólo con el fin de recibir un mayor presupuesto y con esto crear mejores instalaciones, como muchas de nuestras autoridades propalan, sino también con el fin de que el pensum de estudios sea vinculado a la realidad nacional y así dejar de crear profesionales egoístas e individualistas, que estén solamente al servicio de empresas transnacionales e imperialistas. Al contrario, las autoridades y nosotros como estudiantes, deberíamos de preocuparnos por ser y formar profesionales al servicio de la sociedad guatemalteca; al fin y al cabo la población guatemalteca (que es a la que se le niega el ingreso con el examen de exclusión), es la que paga con sus impuestos, nuestras carreras de “profesionales”.

No sólo esto; antes de iniciar la reforma universitaria, es necesario limpiar los espacios de representación estudiantil, ya que en los últimos años, sabemos que funcionan como un brazo de las autoridades corruptas que están inmersas en toda la universidad, con el cual realizan el trabajo sucio e inescrupuloso, para satisfacer su afán de perpetuarse dentro de esta casa de estudios, sin que les importe seguir manteniendo en zozobra a nuestra Alma Mater.

Me parece importante recalcar, que si en nuestra escuela se da un cambio positivo, será porque la misma lo amerita y no porque ninguna persona en particular haya trabajado porque esto suceda, como alguien se lo pudiera acreditar.

Respecto de las medidas de hecho que se llevan a cabo y la criminalización de la lucha: si bien es cierto se le está negando el derecho de la libre locomoción a miles de estudiantes y se está poniendo en riesgo el semestre y esto es lo que preocupa a muchos de los catedráticos y estudiantes, que se supone son conscientes.

Personalmente creo, que si se sigue construyendo sobre esta frágil estructura educativa, en su momento colapsara por su fragilidad. Lo que hoy se vive, lo veo más bien como una pausa, para reestructurar todo lo concerniente a la educación.

A los catedráticos: especialmente de la ECC, a los que vivieron la época dura de la represión, les pregunto: ¿Será que la lucha la llevaron dentro de las cuatro paredes de un aula? ¿qué hacían cuando el gobierno atentaba contra sus derechos? ¿qué hacían cuando el Estado buscaba una y mil formas de criminalizar sus luchas? ¿Será que ya se les olvidó que luchaban por una mejor sociedad? ¿que lo que querían comunicar eran las injusticias que en esa tierra de nadie se vivían?. En fin, ustedes sabrán que es lo que pretendían en su momento. Pero lo que deberíamos entender es que, si ustedes catedráticos críticos y analíticos, son los que están sembrando la indiferencia ante la problemática de la USAC, ¿qué esperan que sus alumnos repliquen en la vida profesional? ¿Será que si evadimos la problemática nacional ésta dejará de existir? Son ustedes los catedráticos, quienes nos forman a nosotros los estudiantes y los que un día, al graduarse de profesionales, juraron defender la autonomía incluso con la propia vida, como lo hacemos hoy en día algunos compañeros universitarios.

Para concluir, lo ideal sería que cada quien que lee los medios escritos, escucha o ve los noticieros, no se quede sólo con lo que estos dicen, sino que sean objetivos e imparciales, conociendo las dos versiones de los hechos, antes de tomar partido en el asunto; al fin de cuentas que como comunicadores, es nuestro trabajo…

Y recordarles a todos y todas, que la autonomía universitaria es un logro de la revolución de 1944, que para mantenerla hasta ahora ha costado la vida de muchos compañeros y compañeras, por lo cual, nuestro deber es no permitir que éste sacrificio haya sido en vano.

Que la pequeña llama dé inicio a la hoguera que volverá cenizas a la injusticia.

Gabriel Véliz, Estudiante, ECC.

Favor de divulgar.

Director ECC USAC

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